Como en todo el mundo el rock se mueve cada vez más en sincronía con la manera en que fluyen las "estrategias de mercadeo", quien manda es a menudo quien tiene más dinero, así los riesgos son cada vez menos, y las sorpresas también. Los "productores" "promotores" y "medios" se encargan de fabricar éxitos seguros para un público seguro, poco interesado en prestar atención real, y en cambio: consumir. Tenemos entonces un bombardeo constante de farsas como los grammys, mtv's, etc. Donde lo mismo da Maluma qué Natalia laFourcade como exponentes máximos de talento musical. Siendo francos, ni a cuál irle.
En México la cosa es un poco más complicada, por qué la producción y difusión no sólo está dirigida desde fuera, sino que en su filtro nacional, por las manos erróneas. Creo que quedó por fin atrás la era de Moderatto, Los Odio, y esas tonterías, en cambio ahora tenemos una "escena" prolífica de Happy Punk, o DLD encabezando carteles sin cesar, bandas grotescas de tecnocumbia, y lo que sigo sin creer, fenómenos del absurdo como Silverio.
Bueno, todo esto para decir con lo anterior, que ante este panorama tan poco prometedor, cualquier músico o propuesta que pudiera tener algo que decir fuera de esa burbuja de insenzates imaginaria; podría verse virtualmente condenado a perecer, ignorado y sin oportunidad alguna de lo que busca toda propuesta musical real: rockear.
